Usa compases en cuatro cuartos y deja que cada negra te recuerde una microtarea corporal. Si el pulso está alto, comienza con tres tiempos de inhalación y seis de exhalación, sin forzar. Progresivamente baja a cuatro y ocho, manteniendo labios suaves y respiración predominantemente nasal.
Exhalaciones largas influyen en el nervio vago a través de la presión intratorácica y señales auditivas previsibles. Hacer un zumbido suave al final de la frase musical prolonga la salida de aire, reduce la frecuencia cardíaca y, con práctica constante, eleva indicadores de variabilidad cardíaca asociados con recuperación.